domingo, 13 de diciembre de 2009

ESPADÁN 2009

Regreso a la montaña después de dos meses y medio pisando asfalto. Será la tercera Maratón de Espadán que hago y me gustaría acercarme a las 5h, mejorando en 25’ el tiempo logrado en 2007.

Con esta carrera cierro 2009, hasta ahora el año más completo en lo que a carreras se refiere. Mi calendario ya está agotado (y yo también), y aunque hay algunas proposiciones tentadoras antes de fin de año, es hora de parar un poquito e ir planificando 2010.





La Maratón de Espadán es una de las carreras de montaña más importantes de la Comunidad Valenciana, tanto por antigüedad como por número de inscritos. Ésta será la decimosegunda edición y se superarán los 700 participantes. El recorrido, sobre el papel, no es demasiado exigente. Calificada de dificultad media, tiene un desnivel acumulado de 3.200 m a lo largo de sus más de 42 km de recorrido.

Características técnicas del circuito:Distancia: 42,200 Km.
Desnivel positivo: 1622,5 m
Desnivel negativo: 1622,5 m
Altitud máxima: 1080m m
Dificultad técnica ( art. 2.5) MEDIA (38 m desnivel positivo por kilómetro
Carrera SIN GRADUACION (53,3 % Vía ancha)
Esto, sin embargo, significa correr más. Lo que se traduce en mayor desgaste, mayor riesgo en las bajadas y mayor probabilidad de lesiones. Al final, como siempre, la dureza de las carreras está en nosotros mismos, en lo que seamos capaces de exigirnos hasta alcanzar el límite de nuestra resistencia, y Espadán es, en este sentido, uno de los mejores bancos de pruebas para exprimir nuestra capacidad.

El recorrido es de gran belleza porque atraviesa algunos de los rincones más bonitos de la Sierra de Espadán. Según se muestra en el perfil de altimetría, se divide en dos partes, la primera hasta el pico Espadán, y la segunda hasta Seborbe, en un recorrido circular en el sentido de las agujas del reloj, pasando por La Vall d’Almonacid a la ida y regresando por Almedijar y Castellnovo a la vuelta.

El terreno es senda en su mayor parte, combinado largos tramos de pista y apenas unas cuantas calles asfaltadas en Segorbe, La Vall, Almedijar y alrededores de Castellnovo, o unos pequeños tramos hormigonados. Hay dos partes especialmente interesantes: el barranco Malo, justo antes del pico Espadán, y, sobre todo, el barranco de Almanzor, ya bajando hacia Almedijar, en cuyo fondo serpentea suavemente la senda a través de túneles bajo la maleza del bosque.

La sensación de correr culebreando por el fondo del barranco de Almanzor, en ligero descenso, saltando las corrientes de agua que en ocasiones se cruzan, fue la delicia de la carrera. Justo lo contrario que el tramo final arcilloso, con un kilo de barro pegado a cada zapatilla. También era en descenso y, sin embargo, había momentos que parecía que se te clavaban los pies al suelo. Pero me estoy adelantando… mejor empezar por la mañana, a las 7h, camino de Segorbe.

Amanece nublado, temperatura suave, entre 7 y 8 grados, y de momento la amenaza de temporal todavía no se hace presente. Llegamos pronto al polideportivo, sacamos los dorsales y nos preparamos el equipo.Bien, tenemos alrededor de media hora para calentar.

Ya de vuelta en el pabellón tenemos los primeros encuentros: saludo a Isidro, a Fernando, ambos compañeros de la CMAJ Trangoworld 2008, a Jose Manuel, compañero también de la misma carrera pero en la edición de 2009. Otras caras conocidas de los entrenamientos en el antiguo cauce del Turia son la de Jose Manuel Guillot y la de Ignacio Requena, con ese estilo tan personal y efectivo para correr. También Ramón se encuentra con un colega Ironman, ¡que son de carne y hueso!, pero echo en falta saludar a Miguel (Raca) y a Manuel (Djfemer).

Bueno, ya está bien de relaciones sociales, que aquí hemos venido a correr, así que nos dedicamos a dar vueltas a la zona reservada del pabellón y a estirar, que la salida es inminente. Nos colocamos bastante cerca del arco y unos segundos después de las 9h se da la salida.

Ya estamos callejeando hacia la parte alta de Segorbe y noto como los minutos previos de calentamiento me han sentado fenomenal. Pasamos la fuente de los 50 caños y bajamos las últimas pendientes antes del ascenso a Rascaña.

Llevo un ritmo bastante alegre (demasiado alegre se verá más tarde) y pronto dejo atrás al grupo con el que había salido y me encuentro codo con codo con verdaderas locomotoras humanas. Claro, esto no podía durar mucho, así que con un lento pero constante goteo voy siendo adelantado por otros corredores más fuertes. No es que se me atraganten las primeras cuestas, al contrario, me encuentro bastante fresco, pero desde luego, no estoy en el grupo adecuado, así que me lo tomo con calma, yo sigo a mi ritmo y cuando oigo por detrás algún cohete con patas, le dejo pasar de inmediato.

Después del primer control bajamos de Rascaña y encaramos las primeras bajadas por senda hacia Zagalorca. Esto es un disfrute, corremos como gamos, el ambiente es frio pero no molesta. Un pequeño repechón para subir a las lomas altas que dividen ambos valles y al fondo divisamos La Vall. En pocos minutos estamos atravesando las calles, ya con el pavimento mojado y resbaladizo, hacia el segundo control.

Justo a la entrada de la Vall nos recibe un coro de angelitos tocando sus trompetitas. Espera, el tio ese de la barba ¿es un querubín? Pues no, es Rober (Ggroc), trompeta y megáfono en boca, animando al personal, desgañitándose para entrar en calor y hacernos entrar en calor a los demás. ¡Gracias Rober por estos ánimos!, ¿cómo hacías para llegar a todos los puntos de la carrera antes que yo? Yo de ti la corría, ¡menudo tiempazo te ibas a marcar y seguro que te cansabas menos!

Pues ya estamos subiendo hacia el Bellido y este año por una variante del recorrido mucho más montañera. Pura senda a través de una ladera de matorral que sube en ascenso cada vez más pronunciado hasta que… Bueno, aquí el cansancio ya empieza a hacer mella y la memoria se va debilitando. La llovizna empieza a calar, la altura se nota en la temperatura que va bajando y las piernas comienzan a hacerse más pesadas. Por detrás asoman Fernando y los dos Jose Manueles, pero seguimos tirando todos arriba. Pronto dejamos el Bellido y su control de avituallamiento, ascendemos un par de tramos más de senda con sus correspondientes “descensos peligrosos” y nos encontramos en la pista de Almedijar a Espadán que seguiremos unos kilómetros hasta el descenso al barranco Malo. En esta pista mantengo un trote sostenido incluso en algunas rampas más pronunciadas, pero no hay manera, toda la banda me persigue y me sopla en la oreja. Llegamos al desvio hacia la senda del barranco Malo, lugar de despiste en 2007 con unos siete u ocho minutos de pérdida. Este año muy bien indicado con doble cinta cruzada en la pista. Imposible saltarse el desvio. Encaramos la senda con zancada larga, ya se agradece un nuevo descenso por suave que sea. Es un tramo muy cómodo, tan solo es necesario tener mucha precaución con los resbalones en las rocas del fondo del barranco. Por lo demás, el descenso es precioso. Por fin llegamos al barranco de Aguas Negras y el muro de la subida al Estuco se aproxima. Es un tramo al que le tengo más que respeto. Sufro lo indecible, se me atraganta y no hay forma de coger ritmo. El grupo se mantiene, pero ya voy viendo que mientras los demás están reteniendo para dosificar energía, yo tengo que darlo todo para seguir el ritmo. Así llegamos a la pista de la Nevera y al control del Estuco, la media maratón, que alcanzo con 2h23’.

Dos vasitos de isotónica, no me acuerdo si como algo, y rápidamente hacia el Espadán. Las pendientes son muy potentes, y ya voy dejando paso al grupo. Pronto perderé de vista a Fernando, también Silvia que iba con él pasa delante y nos quedamos Jose Manuel y yo formando un buen tandem. Al cabo de un indecible sufrimiento alcanzamos el pico. Marca en el dorsal, foto y abajo. Arriba en el pico el tiempo es más que frequito, las nubes están muy cerradas alrededor y no nieva, pero la llovizna es peor porque acaba calándote. Sin embargo me encuentro bien ¿será que he acertado con el equipo?. No es especialmente sofisticado, pero, por cierto, ya es hora de que haga un inciso al respecto:
- Zapatillas trail con 2 CMAJ, 1 Borriol, 1 Marato i mitja, y varias salidas pirenaicas (media suela de la izquierda se romperá en la zona de barro del último tramo). Esta ha sido su última carrera.
- Mallas piratas
- Calcetines gorditos no muy técnicos
- Camiseta coolmax manga larga
- Polar finito
- Guantes regalo maratón de Valencia
- Buff regalo K25
- Ni botellín, ni mochila, ni cinturón, ni nada, y no los echo en falta.
- Promesa de, en la siguiente carrera, cuidar un poquito más el material.

Lo mejor, el buff, sin lugar a dudas. Cuando hacía más frio, buff arriba. Que llueve, buff por la cabeza. Que tengo calor, buff abajo, y así, entretenido hasta meta.

Bueno, pues después de haber repasado el equipo, volvamos a la carrera. Bajamos del pico por el tramo donde coincide subida y bajada y me encuentro con Isidro que va poco a poco aumentando el ritmo. La senda de bajada tiene tramos delicados pero me encuentro muy cómodo e incluso gano algunos puestos. Jose Manuel va quedándose poco a poco hasta que se detiene en el control del Alto de la Mujer para coger ropa seca.A partir de aquí ya no le veré hasta meta. Después del control hay un tramo largo de pista en pronunciado descenso que nos lleva hasta el barranco de Almanzor. En la pista soy superado por varios corredores, mi zancada no da para más, estoy acusando el cansancio de la subida y no encuentro un ritmo ágil en bajada.

La senda por el barranco de Almanzor es pura delicia. Durante un largo tramo me encuentro corriendo solo, y me dedico a disfrutar del bosque, del suelo suave y mullido, de las pequeñas corrientes de agua que lo atraviesan de vez en cuando, de los aromas… Pero todo lo bueno acaba (y lo malo también) y al cabo de un rato me encuentro trotando por la pista ya camino de Almedijar. No es el trote que quisiera llevar, pero no encuentro otro mejor. Así y todo, alcanzo a un corredor que no puede mantener la carrera en las ligeras subidas, proeza que pagaré con intereses al cabo de unos kilómetros al ser superado por el mismo mientras yo me arrastro a duras penas.

Control de Almedijar, hincho el pecho y con dos vasitos de isotónica y una porción de naranja salgo de nuevo enfilando el camino hacia Castellnovo. Pero, ¡ay!, la ración de calamares con cerveza que me hubiera gustado tomar en el control se convierte en dos platos rellenitos de calambres, uno para cada pierna. ¿Qué hago? Si me paro no me lo perdonaré, y si continúo se me van a acalambrar hasta las orejas. Bajo el ritmo al mínimo para mantener los calambres a ralla y espero que poco a poco vayan desapareciendo. Desde luego, aquí la carrera ya ha cambiado. Los síntomas de cansancio y de pesadez en las piernas se han convertido en un agotamiento generalizado que me frena y me ata al suelo. Los siguientes tramos son penosos, cualquier ligero ascenso se convierte en un infierno y no me queda más remedio que, ¡oh tabú!, dejar de correr. Así, sintiéndome un poco piltrafilla por haber desafiado a la maratón, voy arrastrándome y siendo superado por Isidro, por Jose Manuel, y por algunos otros que no tengo el gusto.

Y así estabamos cuando llegó el barro. De repente la senda se convierte en pista, y la pista en barrizal de arcilla. ¿Dónde pisar? A cada zancada la capa de barro pegada a la suela aumenta en unos milímetros. Al poco no puedo apenas levantar los pies para avanzar debido al peso del barro y siento como si trotara con unas bolas y cadenas de preso atadas a los pies. Eso sí, he ganado por lo menos dos centímetros de altura, a ver quien se queja de eso. Por fin se acaba el barro y buscando charcos en los que meter los pies acabo por soltar todo el barro pegado. Luego comprobaré como casi suelto también media suela que no ha resistido este último esfuerzo.

Segorbe está a la vista. ¡Demasiado lejos! A todo esto, desde que pasamos Castellnovo he ido fijándome en el crono para ver la posibilidad de cumplir mis 5 horas previstas. Y lo que era bastante tranquilidad al principio se ha convertido en franca duda, porque con mi pobre rendimiento en los últimos kilómetros veo comprometido el resultado. Sobre todo cuando el último kilómetro es en pronunciado ascenso a través de las callejuelas de Segorbe. Pero el olor de meta es un antídoto contra el cansancio y, como siempre ocurre, las meras ganas de acabar con el sufrimiento renuevan las fuerzas para lograrlo cuanto antes. Así que, oyendo los pasos de los que me siguen y apretando el ritmo para mantener distancias con ellos giro la última esquina y encaro la calle que conduce al pabellón. Aquí ya no hay excusas. Se trata de correr con ganas, faltaría más, como si esto hubiera sido un paseo. La gente animando hace el resto, la vuelta a la pista del pabellón es el mejor premio de la maratón. Al final, objetivo cumplido: 4h58’, meta y foto de llegada, ¡para enmarcar! No pensaba que estaba tan destrozado.
La organización muy buena, han conseguido mover más de 700 corredores sin problemas. Los avituallamientos correctos y el trato mejor que en las dos ediciones anteriores. Los regalos de meta muy bien, un detallazo.

En general, muy contento con la carrera, final agónico pero ¡con 4h58’ objetivo cumplido!

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Eres un crack tío. Qué recuerdos me han venido a la mente.....cuando mencionas los calambres......
Pablo

Miguel dijo...

CARRERON!!!.....ENHORABUENA!!....bajar de 5 en esta prueba y con el día que hizo......es un tiempazo.

....y para casi todos, ese final rompepiernas que tiene la prueba, acaba resultandonos agónico...y con el barro-elevador....todavía mas.

Nos vemos en Borriol!!!

Daniel dijo...

Pablo, no te la vuelvas a perder, ahora estás mejor preparado y la disfrutarías mucho.

Miguel, ¡a entrenar para Borriol!, aunque el calendario se complica: el GR10 XTREM, LA UTMDA, ay, ay, ay, ¡¡si es que es para empezar y no parar!!

Ferrato dijo...

Uy, demasiados compromisos veo por aquí... y no son "carreritas". O lo haces a lo grande o nada, ¿no? jeje

!!!Enhorabuena por ese sub5!!! Como dice Miguel, hacer menos de 5h en una carrera que podemos decir que "épica" es muy meritorio.

Ya veo que tus entrenamientos "en secreto" por nuestro querido río han surgido efecto.

Lo dicho, carrerón y suerte con esos objetivos de siglas que te has marcado... jeje

Un abrazo!

Daniel dijo...

¡No te creas! Son compromisos en papel mojado... el GR10 ni me lo planteo, y tengo dudas entre UTMDA y Marató i mitja, porque los dos no podrán ser. En fin, ya veremos como lo arreglamos.
¡Ah!, y enhorabuena a ti por tu gran marca, 4h44', ¡estás intratable últimamente!